• 18 agosto, 2019
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Mi experiencia con la telepatía animal

Mi experiencia con la telepatía animal

Lo que me ocurrió lo he contado muchas veces como anécdota pero nunca me había animado a contarlo en el blog. Ocurrió al menos hace seis años, pero últimamente, por casualidad, he vuelto a leer en algún sitio sobre el tema y he visto por tv un reportaje sobre parapsicología donde había una veterinaria que podía hablar con los animales por telepatía. No quiero entrar en mucha explicación previa, porque creo que la historia es suficientemente clara. Vamos a ello.
Mi perra Lúa es de una raza poco habitual en España, por lo que trabé pronto amistad con los socios del club de criadores. Por ese motivo, y por mi curiosidad sobre todo lo que tenga que ver con el mundo que rodea a los perros, durante un tiempo nos íbamos toda la familia, algunos fines de semana, a participar en exposiciones de belleza. Era una excusa para salir de viaje y además conseguir que la raza se hiciera más conocida.

Una de las veces que decidimos ir a una Expo en Zaragoza, encontramos por internet un centro de alojamiento rural, cercano, agradable y que admitían perros, claro. Resultó ser un pueblo rehabilitado en el que los dueños tenían varias casas independientes, un edificio con un restaurante vegetariano espectacular y espacios comunes para realizar cursos. De esto último nos enteramos al llegar, y ¡casualidad! justo ese fin de semana había un taller de telepatía con animales. Como nosotros íbamos con un perro, los de la casa rural nos invitaron, amablemente, a la presentación del taller que iba a ser el viernes por la noche, a lo cual, guiados también por la curiosidad, accedimos.

Debo reconocer que como el folleto informativo hablaba de mejorar la comunicación con perros y gatos, pensé que se trataba de un taller sobre la comunicacion no verbal, sobre el conocimiento del lenguaje del perro o incluso, por qué no, con algunas claves o ejercicios para conectar energéticamente con el animal. No soy muy creyente de lo paranormal, pero sí creo en las energías, en que hay personas que la desprenden negativa o positiva y en que la mente tiene un poder que no conocemos del todo. Así que fuimos, mi pareja y yo, con curiosidad sana por lo que nos iban a contar.

El lugar donde nos iban a presentar el taller era una construcción circular de vivos colores, no muy grande y con tejado de madera. Al entrar, una vela y una imagen, creo que de alguna deidad oriental, estaban situadas en el centro del círculo. La profesora se colocó a un lado de la vela y todas las personas que iban a hacer el taller, más nosotros dos, (en total podríamos ser unos quince) nos sentamos en semicírculo frente de ella.

EL INICIO: LA BALLENA

Lo primero era, obviamente, explicar cómo llegó ella a conocer la telepatía. Nos contó que existe una especie de canal telepático en el universo, al cual todos los animales, vegetales y minerales tienen acceso. Nosotros, en cambio, hemos abandonado nuestro lado animal y nos hemos desconectado de ese canal. Pero, podemos volver a él, y eso es lo que aseguraba que les ocurriría el domingo a quienes terminaran el taller.

Ella habia tenido una experiencia maravillosa en un viaje observando ballenas. Estaba tan fascinada que empezó a sentir ideas, dentro de su cabeza. Al principio le costó entender qué ocurría, hasta que se dio cuenta de que eran las ballenas que se estaban comunicando con ella. No recuerdo muy bien qué era lo que le decían pero sí que tras el shock inicial consiguió hacerles una pregunta, ¿por qué se acercaban a los barcos balleneros si sabían lo que les iba a suceder?. La contestación fue que lo importante era el amor.

Tras esta experiencia se puso a investigar y descubrió que existía la telepatía, que muchas personas la experimentaban y que había sobre todo una eminencia en esto, una mujer de un país sudamericano, que justo iba a dar unos talleres en España. Obviamente fue, y a partir de ahí empezó a dar clases y abrió un consultorio para resolver los problemas que tuvieran que ver con personas y animales.

EL CASO DEL GATO ECONOMISTA O EL CUENTO DEL GATO CON BOTAS

Para poder establecer contacto con un animal, no es necesario estar frente a él. Con una foto es suficiente. Ella, de hecho, resolvía muchas cosas por teléfono. Nos contó, por ejemplo, que tuvo un caso de un perro que siempre estaba muy malito y no sabian por qué. Se lo llevaron y ella le preguntó. La respuesta fue que estaba enamorado de una perrita y hacía tiempo que no la veía. Debo reconocer que esa respuesta  tiró por tierra todo lo que yo creía saber sobre comportamiento canino, y pensé que yo, que por esa época tenía un consultorio a domicilio sobre educación canina, estaba haciendo el canelo comiéndome la cabeza, pudiendo preguntar directamente.

Pero fue más impresionante aún el caso del gato economista. La consulta era de una señora cuyo gato llevaba un tiempo muy arisco con ella. Nuestra profesora preguntó al gato y éste dice que hasta que no se deje de humillar por el marido, no va a cambiar. La señora se queda alucinada, claro, y confiesa que no es feliz con su marido, pero que su economia depende de él y no le puede dejar. El gato responde que se deje aconsejar por él y les explica, paso a paso, cómo sisar a su marido para ir cambiado dinero de cuentas bancarias sin que se diera cuenta y poder ahorrar lo suficiente para emanciparse.

Entended que llegados a este punto, tenía los ojos como platos. Yo pensando que se trataría de unir nuestras energias con el perro y al final era una conversación de tú a tú y de algo tan prosaico como el vil dinero.

LOS ÁRBOLES, LAS PIEDRAS; TODO UNO CON EL COSMOS

Aún así, sin tener tiempo a poder procesar lo que me estaban contando, mantuve mi interés y un cierto grado de ¿quién sabe?. Siempre me ha gustado ser una persona abierta a la opinión del otro y no cerrarme a lo que no entiendo, aunque es cierto que en este caso me estaba costando.

La cosa continuó, cuando empezó a decir que no son solo los animales vivos los que están en ese canal telepático. Los animales fallecidos siguen conectados a él, pero también las plantas y las rocas. Un día, con un trozo de cuarzo en la mano, le hizo una pregunta así como cuál fue el inicio. De repente, por unos instantes, pudo ver el origen del universo, pero tuvo que cortar rápidamente, claro, porque era algo tan…tan… impresionante que se mareó.

¿Eso era cierto?, ¡Madre mía, eso era un descubrimiento increíble! Tal vez no podriamos hablar con Alfonso X el sabio porque no estaría conectado a la red, pero podríamos hablar con la cueva de Altamira para saber de verdad cómo eran nuestros antepasados, o con una catedral románica, no sé ¡tendríamos la historia en nuestras manos! Con solo la mitad de elocuencia que el gato anterior, ¿qué podría decirnos el loro de Churchill? ¿y un meteorito venido del espacio profundo?

RONDA DE PREGUNTAS Y CATARSIS GENERAL

Llegado el momento, se abrió la ronda de preguntas. La profesora había venido con su perro, un labrador color chocolate que había estado todo el rato dormitando apartado de todo el mundo. Según nos contó, a través de él podía también contactar con cualquier animal que hubiese fallecido. Visto lo cual, se calló para que cada uno hiciera la pregunta que quisiera.

Yo debo reconocer que no me gusta preguntar cosas en público, lo paso mal, así que dejé que fueran los demás los que hablaran, esperando todo tipo de preguntas sobre el universo o, en todo caso, los entresijos de la telepatía, pero no, para mi sorpresa, las preguntas fueron todas de esta índole:

ALUMNA: Yo quiero preguntar por mi perro Aldo. Lo adoptamos pero a los pocos años empezó a sufrir una enfermedad y lo tuvimos que sacrificar. Siempre he pensado que no me pude despedir de él y que cuando se lo llevaban pensaría que lo estaban abandonando otra vez.

La profesora asentía para demostrar que había entendido la pregunta. Cerraba los ojos para preguntar a su perro chocolate. Éste no movía ni el bigote. Pasaba un rato en silencio. Sonreía y asentía con los ojos cerrados como si ya hubiera recibido contestación y respondía:

PROFESORA: Aldo dice que los años pasados con vosotros fueron los mejores y que sabe que hicisteis lo correcto y os lo agradece.

Cambia perro por gato y Aldo por cualquier otro nombre y básicamente todas eran iguales. A nadie les parecía raro que nos estuvieran hablando de un poder increíble que podría cambiar todas las relaciones entre especies y entre nosotros mismos y todo se quedaba en intentar aliviar el sentimiento de culpa que habían adquirido con alguna mascota fallecida. Pero de todas ellas, hubo una que me llamó especialmente la atención:

ALUMNA: Mi gato Mishi se me perdió un día y por mucho que lo estuve buscando no lo encontré, me puse muy triste porque no supe si seguía vivo y me gustaría saber qué fue de él.

PROFESORA: (tras los mismos gestos de antes) Misha sigue vivo y encontró a otra familia que le cuida mucho y está muy feliz, aunque no te olvida.

ALUMNA: ¡Uy! pues no se si esa era la respuesta que quería oír.

¡Toma ya!, ¿Qué prefería escuchar?, seguro que se habría quedado más tranquila con esta respuesta:

RESPUESTA 2: Pues, efectivamente, Misha murió de hambre y de pena porque no dejó de buscarte nunca. Ahora sigue a tu lado aunque tú ya no le puedas ver.

Pues sí, por alguna extraña razón, muchos humanos basamos el amor en la dependencia y somos felices solo si nos sentimos imprescindibles para esos seres «indefensos» y «completamente dependientes» de nosotros como son las mascotas, sobre todo un gato. No quería oír que había sobrevivido, como pensaba la profesora, ¡sino que se había muerto pensando en ella!.
En ese rato nos dimos cuenta de que muchos de los allí presentes conocían a la profesora y ya habían hecho cosas con ella. En algunos de los casos les proponía hacer algún tipo de ritual de despedida, quemando algo, como ya habían hecho en otras ocasiones. Solo hubo una persona que hizo una pregunta un poco crítica, y aunque reconoció que era muy creyente de cosas alternativas y había hecho muchos cursos de Reiki y cosas así, esto se le hacía más difícil y pedía alguna prueba. La respuesta seria de la profesora, fue que pedirle a su perro una prueba era una falta de respeto y no lo iba a hacer. Si se creía bien y si no también. Después de ésto, tras haber pasado varias horas, mi pareja y yo nos miramos y decidimos que había que irse. La profesora nos dijo que si queríamos preguntar algo nosotros, que éramos los invitados, pero respetuosamente le dijimos que no y que lo sentíamos mucho pero teníamos que irnos a dormir porque al día siguiente teníamos que estar temprano en Zaragoza.

EPÍLOGO

No volvimos a hablar con nadie durante el fin de semana, ni les preguntamos si habían conseguido conectarse al canal telepático universal, aunque sí vimos a la alumna más joven, abrazada a un árbol cercano. Seguramente eran neuras nuestras, pero cuando entrábamos al restaurante vegetariano, uno de los mejores en los que he comido, teníamos la sensación de que los demás nos miraban de reojo. Aunque como digo, seguramente serían imaginaciones nuestras.

No puedo asegurar que la telepatía con animales sea un engaño. Yo solo quería contar mi experiencia. Tal vez no era la profesora adecuada y tal vez no es tan fácil como nos lo pintaba, no lo se. La cuestión es que yo llevo nueve años estudiando el lenguaje de los perros, he estado cuatro de ellos con un consultorio a domicilio para perros con problemas de comportamiento, y poder hablar directamente con ellos y que te respondan, es el descubrimiento del siglo. Es como si a un pediatra le enseñan un método para hablar con un bebé como si fuera un adulto, ¡sería una revolución!

Y lo más increíble de todo es que esos conocimientos no se adquieren tras una vida de meditación y abstinencia, sino que vale con un fin de semana en una casa rural por unos pocos euros y algo de práctica. Es como si te vendieran la máquina del tiempo en un mercadillo y lo usaras para ir a comprar el pan antes de que te cierren la tienda. Tal vez dejé pasar la oportunidad de ser la competencia directa de César Millán, aunque no lo creo, pero sí debo reconocer que alguna vez he mirado a mi perra intentando escuchar, a ver si me decía por qué narices se había comido mis calcetines.

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Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

9 Comments

  • Mateo Boyardo , 30 octubre, 2015 @ 6:45 pm

    «Yo tampoco lo creía», dice la Maestra que dice Aldo que Laika a 400.000 km de la tierra, ha dicho ahora desde su amasijo de cenizas que desde 1957 reposan en el cementerio ruso de…;
    – «Esto lo sabe Aldo porque «Gitano, el listo» (otro perro volador soviético) es un charlatán impertinente que cuenta chismes sin parar.
    – ¡Laika era tonta!, tenía el coeficiente de una ameba, repuso «Gitano».
    – ¡Un respeto!, dijo la ameba Lucas.
    Este es un fragmento tele-pático recogido por Marconi (inadvertidamente) en los primeros días de pruebas del radio-tele-grafo.

  • Emma , 14 diciembre, 2016 @ 10:37 pm

    Hola. Estoy metida en este tema (como principiante) y me interesaría escribirme algunos correos contigo (o por facebook, o por donde sea), para compartir opiniones y experiencias acerca de la telepatía con animales. Si lees este comentario, ¿te importa responderme y nos ponemos en contacto? Tengo muchas dudas rondando en mi cabeza y me gustaría compartirlas contigo, si te apetece. Un saludo.

  • Isa , 2 marzo, 2019 @ 12:47 pm

    Hola buenos días. Para empezar, felicidades por tu artículo. Fue interesante.
    Es la primera vez que busco por Internet formas de contactar con animales. Cuento mi historia en pocas líneas. Ayer día 1 de marzo, lleve a dormir a mi pequeño Castilla, tenía 6 años. Por una vacuna le probocaron tumores que terminó siempre do como un puño y medio.
    Por egoísta, mala persona y estúpida, mantuve al pobre conmigo. Yo no sabía su grado de dolor.
    Él comía, bebía, dormía como siempre, se acostaba sobre los tumores y cuando le daba juego el jugaba.
    Yo creía que tendría molestia, pero no un dolor grado 12.
    Cuando decidí llevarlo con todo mi dolor…. Al pinchar le el calmante tuvieron que hacerlo en dos pasos, el dolor en su piel hacia que retorciera, mordiera y gritara de dolor.
    Fue desgarrador.
    Entre lágrimas pedía por favor que no se le hiciera daño.
    Pero el veterinario me dijo que si hacia eso. Es que el cáncer era tan tan avanzado, que le solía hasta pincharle con la aguja de insulina como se hizo la segunda vez… Y por segunda vez retorcida de dolor.
    Jamás lo vi así… Y me partió el alma…. Me dolió ver sus ojos… Sentía que me decían…¡¡¡ vasta!!!! Porque me haces esto.

    Era tan doloroso.
    Ver como tardo 1 hora el proceso hasta llegar a ese líquido rosado que lo llevaría al descanso….
    Fue horrible.
    Llore, le pedí perdón.. Lo abrace.
    Y siento que no fue suficiente.
    Me siento un monstruo… Porque sufría y yo lo mantenía conmigo por pensar egoísta mente.
    En estos momentos daría cualquier cosa por saber como fueron sus últimos minutos
    Que pensaba.
    Saber si descansó en paz.
    Lo cogi con 2 semanas de vida con una enfermedad de ojos y una úlcera en el ojo
    Conseguí curarselo.
    Me dio los mejores 6 años que un animal pudo darme. Fue mi amigo, compañero, hermano
    Me dio tanto amor

    Solo me quería a mi
    Si yo iba al comedor el venía detrás mía. Iba al baño e igual…
    Cuando faltaba agua empujaba el cacharro para avisarme
    Cuando se comía la comida y quería más, se iba a la cocina. Y al verlo sabía a que iba. Con una sola mirada, sabía lo que quería

    Buscaba mis caricias, mis juegos bajo la colcha.
    Mis cosquillas.
    Buscaba mi cariño.
    Cuando estaba malito por culpa de este cáncer, dejo de correr, de estar tan atento a mi.. Pero seguía buscando mi cariño.
    Mis manos.
    Mi mirada.
    Buscaba mi atención
    Y hasta el último día se la di.
    Fue duro verlo marchar, sentir su último anhelo.
    Sentir su cuerpo ya sin vida en mis manos, abrazarlo y no sentir esa resistencia que ponía a veces….
    Él veterinario me dijo que al cogerlo de la calle le di años de vida y de felicidad….
    Pero solo pude contestarle entre lágrimas una cosa.
    En la calle lo mata la vida y tan pequeño no sufriría.
    Al cogerlo, sufrió durante meses y lo mate yo….
    No es lo mismo.
    Y me siento así
    No puedo dejar de llorar y pensar que soy una asesina.
    Que lo mate, que soy un monstruo
    Y por mucho que le pongo una vela blanca, le hablo con la foto y le pido perdón, esta culpabilidad no se me va
    Siento una presión en mi pecho tan fuerte que a veces necesito inspirar fuerte para poder coger aire. Siento ese gran vacío…. Y aunque sea duro decirlo…. Tengo un perro de 11 años… Y desde que se fue mi pequeñín, no siento amor por mi perro, incluso siento no desprecio, pero si que me da igual…. Esto no me pasó nunca
    Cuando partió mi Castilla, fue como que el amor hacia los animales se lo llevó con el.
    Y no quiero volver a tener más animales.
    Jamás pensé así.
    Y ahora lo pienso. Y un motivo más para sentirme despreciable e inhumana.

    Necesito saber como esta.
    Donde esta.
    Si esta en paz.
    Y si me perdona.
    Necesito saberlo… Desearía verlo… Sentirlo…. Aunque eso me quitara la mitad de mi vida.
    No me importa.

    Pero para mi, no habrá ningún ser tan especial como lo fue el

    Un gato blanco con ojos azules y orejas grandes.
    Un ser que se llevó parte de mi alma y mi corazón

    Un ser que me dio tanto amor, que ahora me siento sola y vacía.

    Gracias…..

  • Iso , 2 marzo, 2019 @ 1:03 pm

    Espero de corazón una ayuda.
    Una salida para esto que siento
    Necesito saber de verdad….
    Siento que me quita vida… Ahora mismo.
    A las 12:50 fue cuando su corazón dejo de latir.
    24 horas…. Y no soy capaz de estar en paz.
    Me siento insegura, triste, enfadada conmigo mismo,avergonzada y lo peor de todo. Con miedo.
    No consigo quitarme esos sentimientos.
    Ayer no pude dormir me hasta pasada las 3 y 30 de la mañana.
    Necesitaba su ronroneo.
    Siempre se dormía en mi pecho.
    Y yo con eso me sentía segura.

    En la vida se necesita un alma gemela. Estoy segura que el era mi alma gemela.
    Y quizás me llamen loca

    Pues que lo hagan… Quizás nunca entendieron el amor verdadero.
    Quizás nunca han llegado a amar a un ser que no habla ni camina a dos patas.
    Que se viste y hace vida día a día de trabajo a casa
    Quizás solo se aman así mismos

    Pero yo aprendí a amar de verdad, cuando ese Peludin entro en mi vida
    Tan raquítico, enfermo y a punto de morir…. YO le salve la vida y luego se la quite… Ahí está mi culpa.

    Y ahí está el vacío que dejó…. Porque ahora, no soy capaz de pensar en otra cosa.
    Sentada aquí en mi cama.
    A persianas bajadas como a el le gustaba.
    Y mirándonos sillón donde últimamente pasaba 23 horas acostado.

    Que me perdone y que este en paz… Es lo que necesito… Y aunque lo tenga, nunca lo olvidaré…. Porque formó parte de mi… De mi hogar… De mi vida…. Y aunque no esté presente….. También en mi futuro….
    Castiel no fue un gato más.

    Fue un amigo, hermano, compañero… Mi niño…. La alegría de esta casa… Y ahora, todo se me vino abajo…
    Y lo siento si a alguien no le gusta mis palabras o parecen de más.

    Pero habla mi corazón.
    Que ahora mismo. Esta roto y angustiado 😧.

    Y que pide a gritos que le de una respuesta…. Porque siento que se me rompe por minutos…. Y no tengo forma ni métodos para ayudar a repararlo.

    Por favor…. Ayúdenme.

    • Patricio Jiménez , 2 marzo, 2019 @ 1:56 pm

      Hola Isa. Ante todo decirte que lamento mucho tu pérdida. El ser humano es un animal curioso, pues le gusta regodearse en las penas hasta el punto de dejar de vivir y disfrutar de lo que tiene, pensando en lo que perdió. El resto de animales no son así, viven el momento y se adaptan a lo que les viene sin plantearse mucho más allá.

      Querer controlarlo todo y saberlo todo es muy antropocentrista. El resto de animales no tienen esa necesidad ni se plantean todas esas cosas. Es verdad que cada vez más estudios revelan que son capaces de querer, de divertirse, de crear vínculos incluso de disfrutar de una puesta de sol, pero viven más libres sin preguntarse por qué ocurren las cosas.

      Al no eutanasiarle antes, lo único que hiciste fue lo que él habría hecho si hubiera estado en la naturaleza; vivir hasta que la enfermedad acabase con su vida. Tu gato no se habría suicidado ni ha vivido pensando en que tú debías acabar con su vida, eso también es un pensamiento muy antropocentrista. Tu gato se adaptaba a su dolor y a su situación como solo lo saben hacer el resto de animales no humanos.

      Tampoco tienen dobleces en sus sentimientos, o te odian o te quieren, o les eres indiferente, pero no te guardan rencor, eso es, hasta donde sabemos, exclusividad humana. Si tu gato te siguió considerando parte de su grupo social hasta el día de su muerte, ya sabes lo que pensaba de ti. No albergaba rencor en su corazón.

      Es normal el dolor, es normal el duelo, es normal que le eches de menos, pero es lo que hay. En la naturaleza la vida y la muerte son cosas normales, que forman parte necesaria de la vida. Es nuestra sociedad y nuestra educación católica la que da tantas vueltas al tema de la muerte y de la culpa. Tú no hiciste nada malo, por lo que me has dicho.

      Tu gato ni siquiera sabría de qué tiene que perdonarte, así que el perdón te lo tienes que conceder tú. La pérdida debería ir dejando paso al recuerdo de los buenos momentos pasados con él y además tienes otro animal que depende de tí y que no estará entendiendo tu cambio de actitud. Asúmelo como algo natural, guarda un buen recuerdo de tu amigo y a seguir adelante.

      Pero no te regodees en la pena ni intentes que alguien se ponga en contacto con tu gato en el más allá, porque no te va a llevar a nada positivo. Hiciste lo que consideraste correcto en su momento y tu gato vivió tranquilo hasta el final. Vive el duelo y sigue adelante. Ese es mi consejo.

    • Sonia , 27 junio, 2019 @ 5:18 am

      A mi tambien me paso asi, despues de unos dias que murio mi abulea , me dijeron que minperriti negritonun cocker estaba con insuficiencia renal. Dur( solo 2 semanas mas. Y el se llevo tambien mi amor a los animales mi alegria mi todoooooo. Siento mucha culpa de haberlo dejado durmiendo rn el living a y no en la cama como lo hacia siempre. Pasa q como trnia olor badie queria uedarae en mihabitacion y como yo estaba tan triste por lo de mi abuela noqueria dormir sola. Me siento culpable de no habwrme dado cuenta antes de su enfermedad. El era mi par mi amigo mi amor mi bb era yoo.

  • Susana , 3 junio, 2019 @ 1:28 pm

    Pues, al igual que tú, yo también participé en un taller de Marivi Simona jace cosa de 2 semanas. Sólo piedo decir que nos estafó de mamera sutil a todos los presentes. Podría explicar muchas anecdotas del taller pero el mail se haria interminable. Y no lo digo porque no crea en la telepatía, que sí que lo hago a través de la experiencia vivida en otro taller, lo digo por la poca profesionilodad de esta señora. Cero interés por los asistentes y cero interés en la enseñanza. Lo malo de todo esto es que ella continuará haciendo talleres y engañando a los asistentes.
    Un saludo.

    • Patricio Jiménez , 4 junio, 2019 @ 7:06 am

      Hola. Yo no me acuerdo del nombre de la persona que daba el taller, la verdad.

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