¿Qué hago con mi tortuga?

Estamos en pleno verano y muchas tortugas habrán tenido que abandonar su hogar. Cientos de familias miran a la que antaño era una tortuguita monísima y ahora parece una baldosa móvil. ¿Qué hago con ella?

Son muchas las consultas que llegan a los centros de protección animal sobre las tortugas exóticas: las de florida, las de orejas amarillas o cualquiera de las que se venden en las tiendas de animales por unos pocos euros.

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Faunagijon.com

La pregunta siempre es la misma, ¿qué puedo hacer con mi tortuga que ahora es enorme? La respuesta es clara: quedártela. Cualquier decisión que tomes que implique deshacerte de ella la llevará, casi con toda seguridad, a la muerte. Así, sin paños calientes.

Seguramente te sientas identificado con algunos de estos argumentos:

1- Mi tortuga se ha hecho muy grande, nadie me lo dijo.

Es verdad, probablemente el de la tienda te vendió la tortuga en un pack con tortuguera y bote de gambitas incluidas, sin comentar que pueden crecer hasta los 30 cm y vivir 40 años. Tal vez pensaría que la tuya sería de las miles que mueren antes de llegar al año de vida. Lo que pasa es que en la era de internet, la falta de información no es excusa. Si ponemos “tortuga de orejas amarillas” en Google, sale la página de Wikipedia que aclara en su tercer párrafo: “Al nacer cuentan con un caparazón de 3cm, pero llegan a alcanzar los 28 cm”.

Pero siempre se pueden comprar tortugeros grandes por internet o bien fabricarse uno para ponerlo en una pequeña terraza o balcón.

2- Nos vamos de vacaciones y no podemos llevárnosla.

Una vez, una señora me decía que cómo se llevaba la tortuga en el coche. Bueno, no preocuparse, no hace falta deshacerse de la tortuga a la que has criado durante varios años por un viaje de nada. Para todo hay solución. De hecho no es tan complicado. Nuestros amigos de tortugasdeagua.com tienen un post maravilloso donde explican todo lo que hace falta: un tupper de plástico y una toalla.

Se puede buscar un hotel en seadmitenmascotas.com, por ejemplo, y llamar antes para ver si admiten tortugas o solo perros y gatos.

3- La dejaré en la estación de Atocha, con otras amigas estará mejor.

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Usemos el eufemismo que usemos, eso es un abandono en toda regla, y lo sabemos, por eso nos intentamos convencer de que lo hacemos por su bien. El pequeño estanque de la estación de Atocha no es ningún santuario para tortugas porque cientos de personas ya han abandonado ahí a su mascota. Según ADIF, unas 300 tortugas se hacinan en muy poco espacio, siendo el 80% de ellas de la especie de Florida, muy territorial y agresiva, por lo que el estrés que les genera estar tan juntas y la falta de alimento hace que mensualmente 5 tortugas sean devoradas por las demás.

 

4- Buscaré una protectora que tenga un sitio bonito y grande para que esté mejor.

Las protectoras suelen ser ONG, sin ayudas oficiales, que reciben anualmente la visita de dueños preocupados por sus tortugas que quieren darle una vida mejor, si puede ser, lo más lejos de su casa posible. Eso quiere decir que parte de sus escasos recursos que deberían estar enfocados a mantener en buenas condiciones a los animales incautados al tráfico ilegal, perdidos o enfermos, se deben dividir y dedicarse a alimentar y cuidar “el capricho” que alguien se ha quitado de en medio por pequeñas molestias.

Sin engaños, muchas de esas protectoras donde dejas a la tortuga la acabaran eutanasiando por la imposibilidad de mantener a tantos ejemplares y porque la normativa sobre especies invasoras no deja mucho margen.

La única solución es que busques algún particular en anuncios por internet que la quiera. Hay amantes de las tortugas que las adoptan, gratis, evidentemente.

5- Al lado de mi casa hay una charca, ahí vivirá feliz.

Tu tortuga es muy probable que sea una especie más grande, más territorial, más agresiva y más glotona que las nuestras, las autóctonas de la Península Ibérica, que son los galápagos europeos y leproso y las tortugas mediterránea y mora.

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Galápago Europeo

Así que tus tortugas se comerán su alimento y las matarán para ocupar su territorio. Las especies alóctonas, invasoras, son un grave problema para el mantenimiento de los ecosistemas, por eso está prohibidísimo soltar especies exóticas en la naturaleza.

La ley 42/2007, de 13 de diciembre, de Patrimonio Natural y Biodiversidad define a las especies exóticas invasoras como: “la que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética.”

Dentro del listado de especies invasoras, está el galápago de Florida y la Tortuga pintada. La primera (Trachemys scripta) fue una de las más vendidas como mascota y ahora está entre las 100 especies invasoras más dañinas de España, siendo devastador para las autóctonas, como hemos dicho, además de un vector potencial de salmonella en humanos.

El artículo 80 de dicha ley, en su apartado G, dice que se considerará infracción administrativa: “La introducción, mantenimiento, cría, transporte, comercialización, utilización, intercambio, reproducción, cultivo o liberación en el medio natural de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión sin permiso o autorización administrativa.”

La multa puede ir desde los 3001 € a los dos millones de euros, dependiendo de si las circunstancias lo definen como grave o muy grave.

Sin duda, el mejor lugar para una especie exótica es su hábitat natural. Muchas de ellas son sacadas de ella, transportadas en malas condiciones hasta Europa, muriendo muchas por el camino, y compradas con cariño por una niña que no se acabará haciendo cargo de ella, pero, ya que están en nuestro hogar, lo mejor que podemos hacer es seguir cuidándolas. Ellas no pudieron elegir. Tú sí.

Acerca de Patricio Jiménez (132 Artículos)
Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

2 Comentarios en ¿Qué hago con mi tortuga?

  1. Buenas, yo tengo una tortuga de orejas amarillas. Cerca de mi casa hay un pinar con un río donde he visto una exactamente como la mía. Me dio la impresión de que la habían dejado hace poco porque no se movía igual que las tortugas propias de ese río. Después de leer lo perjudicial que es intentaré cogerla para quitarla de ahí. ¿Hay algún centro donde se puedan dejar para que las cuiden, o se puede avisar a alguna autoridad para que ellos se hagan cargo de ella?

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