¿Y si los perros no quieren ir en Metro?

Border collie lying, looking bored, isolated on white

Sé que este artículo va a ser polémico, pero no puedo evitar preguntarme si muchos animalistas en realidad no defienden los derechos de los animales sino los suyos propios. Los perros no piden entrar en el metro, sino vivir vidas de perro.

Como seres humanos, somos proclives a medir todo por nuestro rasero y a confundir fácilmente lo necesario para nosotros con lo necesario para los demás. Ese axioma ni siquiera funciona siempre con los otros humanos, así que con animales es de suponer que falle muchísimas veces, sobre todo si no se basa en conocimientos científicos sino en la pena, la misericordia y eso tan abstracto como es «el amor a los animales».

Captura de pantalla 2016-05-16 a las 21.07.29Precisamente hoy, antes de escribir este artículo, me mandaron un vídeo por Facebook de la página Yo amo los animales, (que no reproduzco para no darle más visitas)  donde un pequeño mono se lavaba en una palangana con el jabón líquido que le iba suministrando su dueño junto un texto que decía: «Te gustaría tener una mascota así?», más tres caritas sonrientes.

Es un contrasentido que alguien que dice amar a los animales esté de acuerdo en sacar a un ejemplar salvaje de su hábitat, sus costumbres y sus congéneres e impedirle tener la vida que le corresponde. Sin contar que las modas con ciertas especies suele engordar las cuentas corrientes de los traficantes ilegales y adelgazar la cantidad de ejemplares en su hábitat natural.

Obviar cómo viven los animales en libertad a la hora de meterlos en casa ( lat.domus) también se hace frecuentemente con las únicas especies domesticadas que deberíamos llamar mascotas: perros y gatos. En el blog Todo sobre mi gato hay un interesante artículo sobre los pros y los contras de que los felinos salga al exterior. En él podemos leer:

«El punto de vista tradicional quiere hacernos creer que el gato “necesita” salir fuera, cuando es totalmente falso. Un gato de interior no tiene porqué volverse perezoso y gordo, si le procuramos los cuidados adecuados. Aunque es cierto que a los gatos les gusta salir y pueden beneficiarse de los paseos y la distracción, no es en absoluto imprescindible.»  (sic)

¿A quien beneficia no salir fuera?, ¿al gato o al dueño?. El punto de vista tradicional se refiere a que los gatos de los pueblos entraban y salían de casa a su antojo, algo que sigue ocurriendo ahora también en las urbanizaciones de chalets. La justificación es que si no salen a la calle viven muchos más años porque no corren el riesgo de contraer enfermedades, ser atropellados o pelearse con otros gatos, en fin, lo que normalmente se solía llamar, vivir.

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Conceptos generales como la felicidad o la libertad se utilizan con el sentido que le damos los humanos, que no estamos seguros que sea el mismo que le dan los animales. Es importante darse cuenta de esto y relativizar, porque en el nombre de ellos se cometen muchas barbaridades.

Nuestra compañera bloguera dice lo siguiente al respecto:

«... la libertad tiene un precio muy caro para un animal doméstico, y la mejor opción es que le proveas de un ambiente seguro para que él salga. Y no, no es un ambiente seguro el pueblo ni un bosque. Un ambiente seguro es, por ejemplo, un jardín propio bien vallado y cercado.» (sic)

¿No estamos queriendo tener juguetes de porcelana en lugar de animales vivos? Empezar con la palabra libertad y acabar con vallado y cercado parece ,y lo es, una incongruencia. Nos gustan nuestros gatos por su independencia y su lado salvaje, pero queremos tenerlos siempre cerca y que vivan el máximo de años en un ambiente seguro y aséptico, que cacen patitos de goma que no lo dejan todo manchado de sangre y de plumas y coman atún envasado.

Los perros están pasando también por un proceso parecido al de los gatos. No queremos perros, queremos peluches que no ladren, no molesten, hagan lo que les decimos, no utilicen sus dientes, no se peleen entre ellos y no monten a las hembras. A veces veo mucha gente que ni siquiera les deja mear en las esquinas ni oler las cacas de otros.

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En los zoos hace tiempo que se sabe que los animales tienen menos problemas de comportamiento (estereotipias, estrés) cuando pueden realizar movimientos o acciones que llevan profundamente insertados en su instinto, como buscar comida o hacer su nido. En los lobos y perros asilvestrados marcar su territorio es fundamental,  casi tanto como oler las marcas de los demás y morder un buen hueso.

¿Oliendo, marcando o royendo son más felices? No me atrevo a hablar de felicidad en términos humanos, pero desde luego les gusta mucho hacerlo e intentan repetirlo siempre que pueden.

¿Buscan caminar por un centro comercial o pasarse la tarde en un bar?, ¿ y apretarse en un vagón de metro rodeado de miles de olores para su fino olfato?, en general no les veo muy animosos por hacer todo eso. Cuando firmamos y protestamos para que los perros entren a todos sitios no lo hacemos por los derechos de los animales, sino por los nuestros. No me parece mal, pero hay que asumirlo de una vez por todas.

Lo que no me parece bien es que asociaciones como PACMA, que se caracteriza por sus reivindicaciones basadas más en los sentimientos que en la ciencia, hagan cierto tipo de protestas sin pensar. Es clásica su propuesta en contra de que se utilicen perros en la caza.

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No sé si han visto a un perro cazar. Es la expresión máxima de instinto y diversión corriendo, oliendo, buscando… Los canis lupus cazan y los familiaris también. La mía se pone loca de contenta cuando pasamos por una zona donde hay conejos, aunque nunca se haya comido uno. No se divierte tanto ni siquiera jugando conmigo o con otros perros. Vuelve con la lengua fuera y los ojos chisposos, y eso que es un perros pastor.

AHFkU5hL_perros ahorcados calamonte¿Prohibirles cazar es pensar en ellos? Lo que hay que prohibir es el maltrato de algunos, seguramente muchos, seguramente la mayoría de los cazadores hacia sus perros, y poner medios eficaces para evitar el abandono o la muerte de muchos de ellos al final de la temporada, pero ¿que los perros no cacen?.

Al igual que sobre la libertad de los gatos, habrá quién me pueda decir que los perros no necesitan cazar para ser felices. Seguramente. Pero hay que tener clara una cosa: querer a un animal es darle las opciones para que se desarrolle lo más posible como lo que es, nos guste o no. Está bien querernos facilitar la vida, pero hay que dejar de justificarse y llamar las cosas por su nombre.

 

Acerca de Patricio Jiménez (132 Artículos)
Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

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