Con la llegada del buen tiempo, aumenta el riesgo de leishmaniosis, una enfermedad grave que amenaza la salud de los perros en toda España. Este incremento se debe, en gran medida, a la proliferación del flebótomo, un insecto diminuto cuya presencia se ha multiplicado tanto en áreas rurales como urbanas en los últimos años, impulsado por el cambio climático y la expansión de las ciudades hacia entornos naturales.
Un vector silencioso y letal
El flebótomo, transmisor de la leishmaniosis, encuentra su hábitat ideal en lugares con humedad y temperaturas constantes, como conejeras, zonas de hojarasca, playas y, cada vez más, en jardines urbanos, alcantarillas y garajes. Su actividad se intensifica al amanecer y al anochecer, momentos en los que los perros están más expuestos a sus picaduras, especialmente en zonas desprovistas de pelo como el pabellón auricular, la trufa y el abdomen.
La leishmaniosis es una enfermedad zoonótica, es decir, puede afectar tanto a animales como a humanos. En España, se estima que cada año se infectan cerca de 385.000 perros, aunque muchos de ellos no desarrollan síntomas evidentes. En 2023, se notificaron casi 400 casos en humanos, lo que subraya la importancia de la prevención y el control de la enfermedad en la población canina para evitar riesgos en la salud pública.
Síntomas: una enfermedad de mil caras
La leishmaniosis puede manifestarse de formas muy diversas, lo que dificulta su detección precoz. Entre los síntomas más frecuentes destacan:
- Pérdida de peso y apetito
- Alteraciones en el pelaje, especialmente alrededor de los ojos, morro y orejas
- Lesiones cutáneas con costras
- Vómitos y diarrea
- Sangrado nasal
- Fiebre
- Insuficiencia renal
- Crecimiento anómalo de las uñas
- Lesiones oculares e inflamación de ganglios linfáticos
En algunos casos, la enfermedad puede cursar de manera asintomática, lo que incrementa el riesgo de transmisión y dificulta el diagnóstico temprano.
El cambio climático y la movilidad, factores clave
El calentamiento global ha ampliado las zonas de riesgo en España y Europa, permitiendo que el flebótomo sobreviva y se reproduzca en regiones donde antes era poco frecuente. Provincias mediterráneas, Madrid, Galicia, Baleares y otras comunidades autónomas han visto aumentar los casos de leishmaniosis canina, fenómeno agravado por la movilidad de las mascotas, que viajan cada vez más con sus dueños y pueden llevar la enfermedad a nuevas áreas.
En los últimos ocho años, el número de casos de leishmaniosis se ha multiplicado por 200, una cifra que alerta sobre la urgencia de adoptar medidas preventivas eficaces.

Prevención: la mejor defensa
La clave para frenar la expansión de la leishmaniosis reside en la prevención y la detección precoz. Los expertos recomiendan una estrategia combinada que incluye:
- Uso de collares y pipetas repelentes específicos para el flebótomo
- Vacunación, que prepara el sistema inmune del perro y reduce el riesgo de infección
- Evitar paseos al amanecer y al anochecer, y zonas húmedas o con presencia de conejos y liebres, reservorios naturales de la enfermedad
- Revisión veterinaria periódica, especialmente si se detectan síntomas sospechosos
Actualmente, Kiwoko y sus clínicas Kivet han lanzado una campaña para detectar de forma gratuita si el animal está ya contagiado o no. Estará operativo hasta el 31 de mayo de este año, así como diferentes opciones de vacunación y de prevención.
Razas más vulnerables y curiosidades genéticas
Algunas razas, como el Bóxer, Cocker, Rottweiler y Pastor Alemán, presentan mayor predisposición a desarrollar leishmaniosis, mientras que el Podenco Ibicenco muestra una resistencia natural, posiblemente por adaptación genética, un dato relevante para futuras estrategias de prevención y tratamiento.
Conclusión
La leishmaniosis es una amenaza creciente para la salud animal y humana en España. La combinación de factores ambientales, como el cambio climático, y sociales, como la mayor movilidad de las mascotas, exige una respuesta coordinada basada en la prevención, la vacunación y la concienciación ciudadana. Proteger a nuestros perros es, en definitiva, protegernos a todos.
