El próximo lunes 6 de julio se celebra el Día Mundial de las Zoonosis, una fecha que este año cobra especial relevancia ante el auge imparable de las mascotas exóticas. Impulsada en buena parte por las redes sociales, la demanda de reptiles y pequeños mamíferos silvestres como animales de compañía no deja de crecer, pese a las advertencias de la comunidad científica.

Un estudio internacional publicado en la revista Science concluye que los mamíferos comercializados tienen hasta un 50% más de riesgo de compartir patógenos con los seres humanos, un peligro que aumenta cuanto más tiempo permanece la especie en el circuito de compraventa. No es un dato menor: se calcula que el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes tienen origen zoonótico, muchas vinculadas a fauna salvaje. Solo en Europa conviven ya más de 500 millones de animales domésticos y exóticos en los hogares.
Un informe del Programa para el Medio Ambiente de la ONU (UNEP) señala precisamente el mascotismo de especies exóticas como una de las siete causas principales detrás de la aparición de la covid-19 y otras zoonosis, y reclama invertir en prevención y detección temprana.

Frente a este escenario surge el Listado Positivo, un modelo que invierte la lógica habitual: en lugar de prohibir especies concretas, solo autoriza aquellas cuya idoneidad como mascota ha sido evaluada científicamente según criterios de bienestar animal, seguridad pública y riesgo sanitario. Todo lo no incluido queda excluido automáticamente.

Ya implantado en varios países europeos, este sistema se ha mostrado más claro y eficaz que las prohibiciones parciales, además de más económico: prevenir la exposición al riesgo resulta más barato que gestionarlo una vez producido.
