Cómo ser el rarito del pueblo siendo pastor

La sociedad cambia, pero eso en sí mismo no significa nada. En realidad lo que cambian son los gustos, las sensibilidades, las circunstancias y las prioridades. El resto de cosas se adaptan a eso, como ha ocurrido siempre.

Los aguadores desaparecieron porque dejaron de ser necesarios tras la llegada de las  tuberías, al igual que otros oficios obsoletos por las nuevas tecnologías. También los fabricantes de papiros se quedaron sin trabajo con la llegada del pergamino. En un futuro, las corridas de toros morirán por sí mismas, cuando los antitaurinos dejen de avivar las ascuas y dejen que se apaguen solas por falta de público, y la caza se convertirá en lo que ha sido siempre, unos cuantos ricos demostrando su testosterona pegando tiros, cada vez en menos sitios por la incompatibilidad de su deporte con la sensibilidad del resto de la sociedad con el medio ambiente.

Por el mismo motivo, la ganadería se enfrenta a problemas que deben resolver si quieren sobrevivir. Las grandes editoriales se aferran al libro, cuando las copias digitales invaden las tabletas; las audiencias se miden por los telespectadores, cuando Netflix o HBO tienen cada vez más suscriptores y los ganaderos siguen empeñados en las vacas y el extensivo dejando pelados los bosques, mientras por todo el país salen grupos de consumo que buscan otro tipo de productos y otro tipo de mentalidad.

Las carencias de la ganadería en España está saliendo en los medios gracias a uno de sus enemigos más mediáticos, el lobo. Los problemas que llevan arrastrando las explotaciones en extensivo desde mediados del siglo XX en todo el país no llenan titulares.

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Foto: 20Minutos (EFE/ARCHIVOS)

La situación de la ganadería en España, a grosso modo, se puede definir en varios puntos:

  1. A partir de 1960, la mayor población de las ciudades y un repunte de la economía implica una demanda más grande de carne durante todo el año. La industrialización de la ganadería se impone a las explotaciones ligadas a la tierra (Rafael Domínguez Martín, 2001).
  2. Precios bajos fomentados por las “fabricas” de ganado estabulado. Los ganaderos en extensivo están en mano de los distribuidores y de lo que les quieran pagar.
  3. Política de subvenciones que favorece a las grandes explotaciones ya que solo se puede acceder con una cañada grande. Las pequeñas explotaciones, si quieren subvención, deben tener un número de cabezas de ganado por encima de sus posibilidades.
  4. La mayor parte de las explotaciones siguen esta fórmula: ganado abandonado en extensivo+subvención=venta a precios bajos y ganadería de subsistencia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, ya advirtió en el 2006 que:

Los rebaños provocan al mismo tiempo daños en el suelo a gran escala, con cerca del 20 por ciento de los pastizales degradados a causa del sobrepastoreo, la compactación y la erosión. Esta cifra es aún mayor en las tierras áridas, en donde unas políticas erróneas y una gestión ganadera inadecuada han contribuido al avance de la desertificación.

Cuando se deja al ganado comer tranquilamente por la misma zona, aunque sea extensa, estos eligen los brotes que más les gustan, es decir, como explica el biólogo y ganadero Antonio Tucci, comen de forma selectiva los brotes tiernos según salen. Todas las plantas tienen un límite de rebrotes, pasado ese límite, simplemente dejan de salir.

En la naturaleza también pasa el mismo fenómeno en aquellas zonas donde no hay depredadores naturales, en España básicamente el lobo. Este depredador obliga a los herbívoros a desplazarse, generando zonas de barbecho de forma natural.

En el ganado doméstico debe ser el pastor el que les obligue a comer en una zona concreta durante dos o tres días y después moverle a otra zona. Este manejo, hecho de forma correcta, protege el suelo y el pasto; crea mayor unión del rebaño, muy útil contra el ataque de depredadores y les hace comer más y engordar más, pues la competencia del resto del rebaño hace comer de forma más compulsiva. Se llama Pastoreo Racional Voisin.

Así pues, podríamos añadir un quinto punto en la situación de la ganadería actual:

5. Hay ganaderos, dueños de ganado, pero una clamorosa falta de pastores.

Pero, ¿se puede hacer algo para evitar esto? Afortunadamente la respuesta es sí.

La llegada del lobo a Madrid a vuelto a sacarlo a los medios y muchas han sido las jornadas y charlas a favor y en contra. El caso es que algunos ganaderos han querido levantar la mano y decir con voz clara que ellos no tienen problema con el lobo, ¿por qué? Porque hacen las cosas de otra manera, son los raros del pueblo.

EL EJEMPLO DE GUILLERMO

Guillermo Ceresuela tiene su granja en Montejo de la Sierra, en Madrid, donde hacía 60 años que habían acabado con todos los lobos, (decir que no había lobo es un eufemismo). Desde hace 5 han vuelto a sus territorios originales y todos los ganaderos han recibido ataques, menos Guillermo.

Es un ganadero y agricultor joven, de la nueva hornada. Tiene ordenador y página de Facebook, pero también pastorea a sus ovejas colmenareñas, utiliza tracción animal para sus tierras de cultivo y cuida la calidad de sus productos.

Cada mañana encierra a su ganado con cordón eléctrico y lo hace pastar en un lugar diferente. Sabe que es lo que tiene que hacer, a pesar de que le quita tiempo para leer, escuchar música o estar con la familia.

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Con sus animales siempre hay pastor eléctrico, o humano o las dos cosas, y siempre los perros. Tiene mastines, no solo para protegerse del lobo, sino para evitar el contacto con los herbívoros salvajes que podrían contagiarles la tuberculosis. Así, ¿cómo va a tener ataques de lobos?

Seguro que debe aferrarse a sus convicciones cuando ve a sus vecinos ganaderos subir del pueblo para echar de comer pienso a su ganado, ya que han arrasado con todo el pasto, y bajarse de nuevo despidiéndose hasta la semana siguiente.

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR?

La sociedad cada vez es más sensible con el medio ambiente, pero nos dicen que los productos ecológicos son más caros y que la calidad también.

Como siempre, los que viven bien dentro de la estructura actual se resisten al cambio y nos bombardean con la palabra imposible. Los ejemplos como Guillermo son muchísimo más frecuentes de lo que pensamos.

Un explotación ganadera que cuide el campo, respetuosa con el medio ambiente y que pueda convivir en paz razonable con el lobo es posible, pero falta una parte importante de la ecuación, el consumidor. Cada vez que compramos en una gran superficie estamos inyectando dinero a un sistema que no nos gusta. Cada vez que nos comemos un tomate insulso ayudamos a que todo siga igual.

grupoagrupo.net

Todos los grupos de consumo de http://www.grupoagrupo.net

¿Quién no ha parado en el pueblo para comprar fruta, verdura, queso o carne de calidad y a buen precio? Los grupos de consumo crecen en cada barrio para buscar eso mismo, la posibilidad de comprar directamente al agricultor/ganadero cerca de nuestra zona de residencia. Debemos recuperar el control de a quién le compramos porque si conseguimos que las pequeñas explotaciones responsables con el medio ambiente sean rentables, indirectamente no solo podremos ayudar al lobo y a los montes, conseguiremos que sean los demás quienes miren con envidia “al rarito del pueblo”.

Acerca de Patricio Jiménez (132 Artículos)
Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

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