• 22 mayo, 2024
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Cuando había lobos en Extremadura

Cuando había lobos en Extremadura

Es raro pensar que en ciertas zonas de España, donde ahora hay campos yermos y secos, en otras épocas había bosques de encinas, robles y alcornoques poblados por ciervos y jabalíes, pero también por osos y lobos. Desde la Edad Media y hasta el siglo XVI, la actividad legal de los Concejos, unidades sociopolíticas que ordenaban la vida de los pueblos y alrededores, quedó recogida en documentos conservados, en mayor o menos proporción, en los archivos municipales.

Entre ellos, los archivos históricos de la localidad de Trujillo, en Cáceres, Extremadura, son especialmente cuantiosos y bien conservados. El concejo de Trujillo tenía autoridad sobre más de 300.000 has. y ocupaba los pueblos de Villamesías, Abertura y Alcollarín. También Madroñera, Zorita, Aldeacentenera y Puerto de Santa Cruz, entre otros.

María de los Ángeles Sánchez Rubio, en su libro El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, editado por la Universidad de Extremadura en 1993, recoge un estudio sobre la vida y los problemas diarios del concejo trujillano, y es el que hemos usado de base para realizar este artículo.

El estudio de estos documentos nos permiten conocer la vida, costumbres y problemas de la sociedad de la época a través de las ordenanzas que regulaban la vida. Hay que saber que los Concejos se encargaban también de repartir las tierras comunales, cobrar los impuestos, hacer cumplir la ley y realizar las obras públicas.

Por ejemplo, sabemos que los regidores del concejo y sus familiares usaban su cargo para arrendar de forma preferente ciertas dehesas comunales. Lo sabemos por las hojas de cuentas, pero también por las cartas que los Reyes Católicos enviaron ordenando que los arriendos fueran a personas llanas, y no a los regidores o a personas relacionadas con ellos.

Archivo Municipal de Trujillo

La formación de la dehesa

Los montes incluidos en el Concejo de Trujillo estaban poblados por encinas, robles, alcornoques, quejigos y, en menor medida, de fresnos y alisos. Actualmente, estas especies ocupan un porcentaje ínfimo en toda Extremadura. Tal debía ser la tala de esos bosques, que el Concejo tuvo que sacar una ordenanza prohibiendo la tala de árboles salvo para las viviendas o las herramientas de labor:

… que ninguno ni algunos non sean osados de cortar arvol por el pie ni por rama ni lo desmochar ni le pongan fuego ni lo ençernaden… salvo para casa o para molinos o para trillos o para zahurdas o para vardales o valladares o para viñas o para vardales o para puercos o cochinos en e tiempo de la montanera

Archivo municipal de Trujillo Leg. 2.2, Fol. 61r

Sabemos que la tala abusiva del bosque era un tema que preocupaba y que no disminuyó con los años, pues el importe de las multas por la tala ilegal se triplicó en solo cinco años, de 100 a 300 maravedíes. Aún así, la demanda de pastos y de tierras de cultivo obligaba a aclarar el bosque, lo que introdujo normativas muy precisas sobre el modo de podar los árboles para aumentar su talla y favorecer el soleado del suelo.

Este dya los dichos señores hablaron e platycaron como se an de desmochar las enzinas y alcornoques e robles de los montes esta çibdad para la conservaçion dellos… que desmochen de monte viejo por lo delgado e de lo nuevo no desmochen por lo alto salvo por lo baxo, que pueda entrar el sol e aclarar syn fazer perjuizio en los arvoles y que no an de dexar horca e ramas como antes syno que ha de quedar cada arvol copado de rama e aconpañado de ramas en manera que de frutos.

A.M.T. Leg. 9.1. Fol. 48v

Caza al lobo en Extremadura

La caza era practicada por dos grandes grupos muy diferenciados, los reyes y señores más poderosos y el pueblo llano. Los primeros los utilizaban como deporte y entrenamiento para la guerra en época de paz, por eso sus piezas preferidas eran los osos y los jabalíes, capaces de devolver los ataques. Por otro lado, el pueblo llano utilizaba la caza para la alimentación y el uso de pieles. Son frecuentes las referencias a la acotación de espacios de caza para proteger a las especies, incluso el biólogo español Juan A. Valverde llegó a sugerir que, si han llegado osos hasta nuestros días, fue gracias a la creación de cotos de caza exclusivos para los reyes, donde el pueblo tenía prohibido entrar a cazar. Esa distinción ha llegado hasta nuestros días, pues aún hoy se organizan grandes monterías donde grupos poderosos hacen negocios «alrededor de un buen almuerzo montero tras una jornada de caza en un exclusivo coto privado.» Los reyes de España han sido y siguen siendo cazadores, aunque la parte lúdica ha desplazado al entrenamiento bélico.

En los textos conservados, aparecen ordenanzas regulando la caza menor, no tanto para proteger a las especies como para evitar el desabastecimiento de la ciudad, así, por ejemplo, Luis de Chaves solicita que pidan a los cazadores de la Mangada que dejen de cazar o bien lleven gallinas para suplir la falta de caza.

por merced ayan por excusados de lo de la caça a sus renteros de la Mangada que son pocos e tienen asaz que hazer en pagar la renta. Que hagan lo que les mandan o que trayan gallinas

A.M.T. Leg. 6.8. Fol. 123v

Las ordenanzas medievales prohiben ciertos usos cinegéticos para evitar la desaparición de los recursos. Curiosamente los mismos que aún hoy siguen prohibidos, pero que muchos siguen usando: la utilización de cuerdas y redes para la caza de liebres en veredas o de cuerdas de alambres para el conejo.

Y tal como ahora, tanto propietarios como localidades, solicitan ir más allá de lo que permiten las ordenanzas esgrimiendo como excusa al lobo. La quema de montes y dehesas, e incluso la tala y roza de terrenos, se vuelve imprescindible para controlar al depredador. Así, pueblos como Logrosán pide quemar

una cançelada montosa que está en su dehesa, de que viene mucho perjuyzio y no se puede comer con los ganados y cryan muchos lobos

A.M.T. Leg. 9.1. Fol.75v

Y el pueblo de Garciaz suplica que le den licencia para

quemar un pedaço de la dehesa, que esta muy montosa y reçiben mucho daño en sus ganados de lobos

A.M.T.. Fol. 77v

El uso del fuego para acabar con zonas de cría y asentamiento del lobo se sigue practicando a día de hoy, pues algunos fuegos provocados que asolan nuestros montes cada año se corresponden casualmente, en tiempo y lugar, con el avistamiento de lobos.

Gastos por caza de lobos

Los lobos no permitían unos lances de caza similares al oso o al jabalí, por lo que no estaban dentro de la actividad cinegética de los reyes y señores. Su caza se debía a los ataques al ganado doméstico y, al igual que a mediados del siglo XX con las Juntas de Extinción de Alimañas, la muerte de los lobos y sus camadas tenían puesto un precio. A principios del 1500, ese precio era de 150 maravedís (aprox. 30€ actuales).

Gracias a los apuntes del mayordomo, podemos saber los pagos realizados por la muerte de lobos en el Concejo, siendo cantidades más o menos importantes y que se asumían como un gasto regular necesario.

AñosMaravedíesLobos abatidos
15055.70047
15064.84033
15072.24020
15086.26456
15095.52838
15107.60047
Cuadro IV-13 extraído de El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna

Para poner en contexto, las Juntas de Extinción de alimañas, creadas en 1953, arrojaban estas escalofriantes cifras entre los años 1954 y 1962 solo en la provincia de Cáceres. Hay que tener en cuenta que estas Juntas no solo pagaban a los que pudieran demostrar que habían matado algún ejemplar de una larga lista de animales considerados dañinos para los intereses de ganaderos, agricultores y dueños de cotos de caza, sino que proporcionaban venenos para utilizar en tales eliminaciones, por lo que a este número de bajas oficiales, seguramente, habría que añadir muchas más que murieron envenenadas en zonas inaccesibles o solitarias y no se pudieron recuperar pruebas para su cobro.

ProvinciaLobos abatidos oficialmenteZorros abatidos oficialmente
Cáceres3802.225
Fuente: Archivo de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, Fondo Documental del Monte, sección caza cª 150

Conclusiones

A veces estamos tentados a mirar al pasado buscando soluciones al futuro, pero si miramos detenidamente, lo que encontramos es que, salvando los avances tecnológicos, los cambios son pocos y sutiles.

Los que nos dicen los archivos del Concejo de Trujillo es que ya, a finales de la Edad Media, era necesario legislar el uso del monte y la caza para no esquilmarlos. A diferencia de los planteamientos de este nuevo neoromanticismo rural que nos quiere mostrar que las sociedades del campo siempre han sido sostenibles, integradas con su entorno, frente a un mundo urbanita que destruye por donde pasa, la historia nos muestra un ser humano que no es capaz de coger de la naturaleza solo lo que necesita, talando bosques enteros sin pensar qué hará después sin leña o caza y mata por encima de lo sostenible sin entender que, si los extinguen, no podrán seguir comiendo carne o usando sus pieles.

Las infracciones por el uso del monte recogidas en el manuscrito de Cortos y Quemos del Concejo de Trujillo, muestran penas de hasta 77.000 maravedíes para un total de 44 infracciones en 1516 relacionadas con la tala de árboles, recogida de bellotas fuera de época, quemas ilegales… todas ellas realizadas por vecinos de las localidades donde se realizó la infracción.

En cuanto a las penas por cazar con métodos prohibidos y expoliar los nidos de perdices, entre otras, evidentemente no se hacían para proteger a las especies, sino para evitar el desabastecimiento de las localidades, lo que aún es más sorprendente. La presión sobre la fauna de la Edad Media, sin carreteras ni industrias y unos hábitats más favorables, debía ser muy grande para llegar producirse dicho desabastecimiento, y aún así era necesario regularlo por ley e imponer multas ante la incapacidad de la población de autoregularse.

Más allá de la historia de grandes nombres, la intrahistoria, que decía Unamuno, nos ayuda a entender de dónde venimos y cómo somos. No podremos resolver los problemas futuros buscando soluciones en un pasado tergiversado, sino que tenemos que buscar lo que somos para saber qué debemos cambiar para poder sortear los problemas actuales y venideros.

Bibliografia

Sánchez, María de los Ángeles. (1993). El Concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. Universidad de Extremadura.

Valverde, Jose A. (2005) Reyes, osos, lobos espátulas y otros bichos. Quercus V&V.

Síntesis de la distribución actual de los bosques de Extremadura http://extremambiente.juntaex.es/pdf/BosquesCap4_peq.pdf

Trujillociudad.com. http://www.trujillociudad.com/home/cultura/archivo-municipal

Miguel. (2011, noviembre). Un maravedí= ¿Cuántos euros?. Elsexagenario.blogspot.com. http://elsexagenario.blogspot.com/2011/12/curiosidades-del-siglo-xvi.html

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Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

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