Cómo convertir el paseo en un juego educativo

Yo creo que no hay nada más bonito que poder pasear con nuestro perro con tranquilidad. Verlo correr, saltar y olisquear allí o allá. Esos momentos de libertad le reportan al perro unos grandes beneficios; el parque o el campo contienen una cantidad ingente de información que le llega, principalmente, a través de los olores. Es tan emocionante como una gran biblioteca para un ávido lector. Lo normal es que el dueño también disfrute de ver a su perro comportándose como tal. El ejercicio, además de ser beneficioso para la salud, relaja a la gran mayoría de los perros que después suben más tranquilos a casa. ¿A qué viene todo ésto? pues viene porque lo que a algunos dueños le puede parecer normal, para otro muchos no lo es. Como fiel cumplidor de mis obligaciones con mi perra Lúa, paseo normalmente por el parque cercano a casa y me encuentro con todo tipo de situaciones. La más habitual es ver a un dueño llamando repetidamente a gritos a su perro, cuando no corriendo literalmente bastantes metros detrás de él.

Conozco muchos casos de buenos perros cuyos paseos se circunscriben a los metros que le permite la correa. Muchos son perros sanos y alegres con ganas de jugar con todo el mundo, pero los dueños no se atreven a soltarlo porque les cuesta horrores conseguir que vuelva junto a ellos. También conozco casos de dueños a los que no les importa que su perro ande libre sin control y lo llevan suelto a pesar de todo. Lo primero es triste, lo segundo peligroso a la vez que irresponsable.

Son abundantes las situaciones en las que un perro puede ser un peligro sin que haya ataques ni agresividad. Cruzarse por delante de un ciclista en el parque puede provocar un accidente del que nosotros seremos los únicos responsables. Los niños pueden asustarse y caerse con facilidad con el posterior enfado de los padres, normalmente con toda la razón del mundo.

Si queremos, pues, poder disfrutar de un paseo agradable y tranquilo con nuestro perro debemos hacer dos cosas; estar atentos a las posibles situaciones de riesgo para actuar antes de que se produzca un accidente y conseguir una llamada firme.

Debemos pensar en una balanza en la que de un lado están los olores del parque, los perros, los gatos, las palomas, los ciclistas, el tacto del césped en las patas, etc. y al otro lado de la balanza está… el dueño, que además sólo le llama para ponerle la correa y sacarle del parque, ¿qué harías tú?.

Vamos a reflexionar un poco y pensar qué hacemos nosotros cuando salimos a pasear con nuestro perro. Respóndase a estas preguntas:

1.- ¿con qué actitud sale a pasear, “qué bien voy a salir a jugar con mi perro” o “uff, otra vez a sacar al perro”?

2.- ¿Cuánto tiempo dura el paseo? Sabiendo que el resto del tiempo está en casa aguantando sus micciones ¿usted cree que es suficiente?

3.- Para usted ¿cuál es la finalidad del paseo? ¿que su perro gaste energía, juegue, haga sus necesidades o todo lo anterior?

4.- ¿qué hace usted durante el paseo?

5.- ¿qué hace usted con el perro durante el paseo?

6.- Si el perro fuera un niño pequeño ¿cree que salir con usted sería divertido para él?

7.- Cada vez que llama al perro para que vaya a su lado ¿con qué finalidad es? ¿le llama para cosas positivas o negativas según el punto de vista del perro?

Si queremos que nuestro perro disfrute del paseo con nosotros, también nosotros debemos disfrutar del paseo con nuestro perro, partiendo de ahí podemos empezar a trabajar.

El problema no suele ser que el perro no sabe ir a la llamada, sino que hace caso a veces, cuando no tiene otra cosa mejor que hacer, así que vamos a dar por hecho que sin distracciones nuestro perro viene al llamarle.

Si es así, primero vamos a explicar al perro que cuando le llamo puede ser para algo bueno. Los premios de comida vamos a dejarlos aparte. Me parecen mucho más motivadores los juegos, eso sí, debemos encontrar aquel que le apasione a nuestro amigo, cosa fácil en algunos animales y harto difícil en algunos otros que por carácter o edad no suelen estar para muchos juegos. Aún así, lo normal es que haya algo que le guste mucho, ya puede ser la pelota o el tira y afloja, da igual, aprovechémoslo pues seguramente nuestro perro tenga muchas ganas de hacer cosas con nosotros.

Nos iremos a un lugar sin distracciones de gente u otros perros y jugaremos con él. Pararemos, y en cuanto deje de prestarnos atención le llamaremos y seguiremos jugando. Es importante que la llamada sea un ruido neutro. Lo normal es que a la tercera o cuarta vez que le llamamos sin éxito nuestro tono de voz se vuelva más duro. A nuestro perro le costará más venir si nota que estamos enfadados.

Cuando notemos que sin distracciones nuestro perro viene siempre, podemos empezar a llevarlo a sitios con más movimiento. Seguiremos haciendo lo mismo pero tendremos que esforzarnos más, pues el otro lado de la balanza también pesará más.

Jugar sólo durante el paseo y no en casa, ayudará a que el perro esté con más ganas. De igual forma es útil llevar un juguete de goma con pito para llamar su atención en ciertos momentos, pero ojo, es un recurso que se gasta pronto si lo usamos en exceso o si en casa tiene juguetes de ese estilo a su libre disposición.

Practiquemos mucho en cada paseo, juguemos con él, consigamos que estar con nosotros sea más interesante que irse por ahí. Desde luego que llegará un momento en que no tengamos que sacar la pelota cada vez que le llamemos. Si logramos crear el hábito de venir podemos estar satisfechos.

Siguiendo estos consejos conseguiremos un mayor vínculo y disfrute de los paseos con nuestro perro y que éste venga a la llamada en muchas situaciones, sin embargo, siempre habrá otras en las que no sepa ni que existimos. Por eso debemos seguir atentos y adelantarnos a las situaciones peligrosas evitando que nuestro perro se aleje. A mayor distancia más débil es nuestra llamada.

El paseo es un instrumento educativo fantástico para todo tipo de problemas. Cosas tan desagradables como comer cacas o peligrosas como salir corriendo detrás de los ciclistas pueden ser resueltos con una buena llamada, pues el perro aprende a no hacer ciertas cosas no haciéndolas.

Estos consejos son genéricos y es posible que con ciertos perros no consiga un éxito inmediato. Si tiene alguna duda o necesita afirmar mucho más la llamada no dude en ponerse en contacto conmigo.

Patricio Jiménez
www.perrosyeducacion.es

Acerca de Patricio Jiménez (132 Artículos)
Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

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