• 15 octubre, 2019
  • Last Update 8 octubre, 2019 11:41 pm
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España, primera potencia mundial en economía verde

España, primera potencia mundial en economía verde

¿Y por qué no? La historia de España ha sido siempre una carrera con Europa en la que habitualmente llegábamos los últimos. Hemos llegado tarde a los movimientos sociales y artísticos de los últimos siglos, no hemos estado a la cabeza de las últimas revoluciones industriales y tecnológicas y, aún hoy, los políticos siguen sin aclararnos qué idea de país tienen, más allá de ser una economía de servicios y convertirnos en la «China de Europa», con sueldos bajos y puestos de trabajo poco cualificados.

Nuestros dirigentes en democracia, que no dejan de ser un reflejo de la sociedad a la que representan, han demostrado una falta generalizada de visión de futuro y de espíritu innovador. Salvo algunas propuestas sociales del presidente Zapatero, que fueron pioneras en el mundo y sirvieron de ejemplo para otros países, siempre solemos ir a la zaga, esperando a que otros den los pasos. La política española de los últimos 30 años se ha mirado demasiado el ombligo, ha dado pasitos pequeños, ha puesto sus objetivos en no desgastarse demasiado para poder llegar con fuelle a las siguientes elecciones. Han sido 30 años de políticas pequeñitas, con muy pocas excepciones.

Pero no tiene por qué seguir siendo así. La economía mundial está dando un giro que no puede cogernos por sorpresa; cada vez se habla más de sostenibilidad, de resiliencia, de economía verde. Charles David Keeling ya nos avisó, allá por los años 50, del aumento del CO2 y del calentamiento global, pero nadie le hizo caso… hasta ahora. Los ciudadanos empezamos a sentir de forma objetiva el cambio climático y miramos hacia nuestros políticos exigiendo soluciones. Los gobiernos están comenzando a legislar en contra de los combustibles fósiles y están poniendo en marcha planes para cambiar las calderas por modelos mas eficientes o para aislar adecuadamente las viviendas. El cambio de modelo ha comenzado y España puede partir con ventaja, si no hacemos las cosas mal.

El Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero apoyó las energías renovables a base de subvenciones y primas (se llegó a 9.000 millones de euros en primas al año) en la época de bonanza previa a la crisis económica. España se colocó como líder mundial en inversiones de solar y eólica, pero con un coste para el estado difícil de asumir a largo plazo. La crisis hundió al país y al gobierno socialista que dejó paso al Partido Popular de Mariano Rajoy. Pasamos de todo a nada. El optimismo miope de Zapatero dejó paso a la pasividad exasperante de Rajoy y a unos ministros especialmente conservadores que primaron los intereses de las empresas eléctricas de siempre. Desde el 2012, las inversiones fueron prácticamente nulas debido, ya no solo a la falta de ayudas al sector, sino directamente a las trabas que se les ponía desde el Gobierno, como el famoso impuesto al sol, que penalizaba el autoconsumo. Debido a eso, España se enfrenta a múltiples litigios con muchos inversores a los que les cancelaron las ayudas prometidas.

El actual Gobierno socialista de Pedro Sánchez ha vuelto a activar el sector con la celebración de dos megasubastas de energía renovable y la derogación del comentado impuesto al sol. Las inversiones en el 2018 llegaron a los 6.800 millones de euros, colocando a España en el octavo lugar del mundo en inversiones en energía verde. De nuevo Alemania y Reino Unido nos llevan ventaja, a pesar de nuestra mejor posición estratégica por un clima mucho más favorable que el suyo. No sabemos en qué posición podríamos estar si se hubiera encarado la cuestión energética del país hace 14 años, a largo plazo, de forma objetiva, sin sobresubvencionar al principio y olvidándolo todo después.

En solo 14 años han cambiado mucho las cosas. La tecnología ha evolucionado, se han reducido considerablemente los costes de producción y hasta empresas tradicionales como Iberdrola apuestan ya abiertamente por las energías limpias. En una entrevista a El País, el presidente de esta compañía, Ignacio Sánchez Galán, afirma que con 70.000 o 100.000 millones de inversión se podría tener el 80% de la producción con renovables y mantener un 20% de gas como apoyo, prescindiendo del carbón y las nucleares. Con ello, además de ser más autosuficientes, se podría reducir la factura de la luz.

Según estudios de IDAE o el Instituto Aeroespacial de Alemania, España podría cubrir entre un 90% y un 95% de sus necesidades energéticas con renovables en el 2050. Ya en 2014, Castilla y León generó el equivalente al 188% de su consumo solo con eólica, hidráulica y solar. Pero todos los organismos coinciden en que lo que hace falta es dejar de poner parches y cambiar la regulación actual por una legislación más clara y con vistas a largo plazo.

El asunto no es menor. Algunos expertos afirman que uno de los motivos que han impedido a este país un crecimiento mayor en las últimas décadas ha sido la dependencia energética de otros países. Seguimos teniendo plantas de carbón que queman material importado de Colombia, Rusia o Sudáfrica y no disponemos tampoco de grandes reservas de gas ni de petróleo, lo que nos obliga a importar el 83% de los recursos.

Pero España debe liderar también la investigación. Son muchos los campos de estudio y muchas las posibilidades de mejora: ampliar la capacidad en la transformación de los paneles en electricidad o la eficiencia de las baterías son campos que, si somos capaces de conseguir patentes propias, podrían suponer altos beneficios para el país, pero la situación no es todo lo buena que debería ser. Si bien es cierto que son muchas las instituciones públicas y privadas que tienen entre sus objetivos la investigación en energía, es significativa la situación del mayor centro de investigación de energías renovables de España y mayor centro de investigaciónde termosolar de Europa, la Plataforma Solar de Almería, en el desierto de Tabernas. En el 2016, el gobierno de Rajoy impuso unas restricciones al gasto en los centros de investigación que les impedía utilizar buena parte de su presupuesto. Esto hizo que 14 científicos (el 35% de la plantilla) fueran despedidos, paralizando proyectos ya avanzados.

El presupuesto de esta institución es de 6 millones de euros, pero la mitad lo aporta la Unión Europea, es decir, el Estado español aporta unos 3 millones de euros; la partida de los presupuestos generales en coches oficiales fue en el 2017 de 37 millones de euros.

España debe apostar en serio por la investigación en energías renovables, en fuentes alternativas y en mejoras de los sistemas actuales. El futuro nos va a llevar necesariamente por ese camino y quien esté mejor colocado tendrá una gran ventaja en el organigrama mundial.

Riqueza natural

Pero el cambio no solo va a ser energético y en este caso podemos sacar partido a no haber ido históricamente al mismo nivel que el resto de la Europa occidental. España es el país europeo con mayor biodiversidad, a pesar de que la mitad de sus especies están amenazadas. Sacamos ventaja porque, aunque aquí están en estado crítico, en el resto de Europa directamente han desaparecido. Grandes carnívoros como lobos, osos o algunas rapaces fueron eliminados en Gran Bretaña, Francia o Alemania hace siglos; aquí solo es cuestión de tiempo el que eso ocurra, y no de mucho.

Estamos viviendo una auténtica revolución ecologista que está cambiando la percepción que el ser humano tiene con respecto a la naturaleza que le rodea. Hace 12.000 años, cambiamos la caza y la recolección para empezar a transformar la naturaleza que nos rodeaba en nuestro beneficio. Desde entonces, hemos dado importancia al medio ambiente según lo útil o no que fuera para nosotros. Eliminamos bosques o marismas para pastos o agricultura, vaciamos laderas de montañas para colocar hoteles o chalés y exterminamos lobos para no tener que vigilar tanto al ganado. En los últimos 20 o 30 años, sin embargo, se puede apreciar un cambio de mentalidad. Los científicos están hablando de cascadas tróficas, de ecosistemas, de equilibrio… es decir, están poniendo en valor la importancia de todos y cada uno de los elementos que existen en la naturaleza, por la labor que ejercen dentro de la misma. Cada elemento es bueno y necesario per se, pues forma parte de un puzle más grande.

Esto nos obliga a levantar la mirada y a proteger ecosistemas completos. Ya no vale con crear espacios naturales burbuja, pues si no están conectados para garantizar la variabilidad genética de la población, está abocado al fracaso. Tampoco sirve proteger a especies concretas por su valor económico como piezas de caza o reclamos para el turismo de observación, pues eso solo genera desequilibrios. En el caso de la caza, cuyo objetivo es mantener una superpoblaciónn de herbívoros y mantener bajo mínimos a los carnívoros, el resultado está siendo la plaga de jabalís o de corzos que produce daños millonarios a los cultivos. Los herbicidas, la contaminacióy el deterioro de los hábitats también está produciendo la desaparición de aves e insectos. Antes podíamos pensar que no pasaba nada si se reducía drásticamente el número de abejas, ahora sabemos que las consecuencias pueden llegar, como fichas de dominó, hasta nosotros.

En economía ya se están manejando conceptos como la riqueza natural, que ya no engloba la cantidad de petróleo, carbón o gas que pueda tener el país, sino la cantidad de espacios naturales o  si “poseen algunas zonas de alta productividad y capacidad de generar beneficios ecosistémicos -como la producción de alimentos o agua dulce-, o que tienen superficies importantes para conservar bosques nativos y retener dióxido de carbono, como explica Diego Moreno, director de la Fundación Vida Silvestre de Argentina. Este país, como México o como Costa Rica, saben de los beneficios que les está reportando su biodiversidad a través del turismo de naturaleza, pero además hay que tener en cuenta la ventaja estratégica que puede suponer lograr tener una emisión negativa de dióxido de carbono (la cantidad de CO2 que generas con la industria menos la cantidad de CO2 que retienes con tus bosques o tu gestión de residuos). La compraventa de derechos de CO2 puede ser un hándicap o una oportunidad en los próximos 30 años.

El turismo es uno de los principales motores de la economía en España, aportando un 11,1% al PIB, pero es urgente que empecemos a replantearnos si es sostenible a largo plazo. España se ha esforzado por ser un país turístico y de servicios, pero ahora sufrimos las consecuencias en forma de contratos temporales. La temporalidad va necesariamente ligada a la hostelería y a los servicios, sobre todo en un modelo basado especialmente en el sol y la playa. También tiene que ver con tipos de trabajo no especializados. Aunque no es fácil ser un buen camarero, en un chiringuito de playa normalmente es algo que se valora poco. Si el puesto requiere cierto grado de aprendizaje y especialización, los contratos de tiempo reducido dejan de ser rentables para la empresa.

Otro tema importante, y que hay que tener en cuenta, es la masificación que están sufriendo las zonas costeras, las islas y las ciudades grandes como Madrid y Barcelona, que recibieron 83 millones de visitantes extranjeros en el 2017. El consumo de recursos como el agua o la gestión de basuras suponen un reto para aquellos destinos que multiplican de forma considerable su población en ciertas épocas del año. Además, la turisticación, es decir, el incremento de las casas turísticas en ciertos barrios que hacen subir los precios de la vivienda, expulsando a los vecinos, es percibido como un grave problema que ha llevado en algunas zonas a un rechazo hacia el turista.

Pegatina en Barcelona, España. GETTY IMAGES

Los gobiernos españoles hablan del incremento del turismo como un triunfo, como siempre, viendo solo los beneficios a corto plazo sin plantearse si es sostenible o no en el tiempo. Los expertos ya empiezan a tener claro que el margen de mejora no está en aumentar el número de visitantes en las mismas zonas que está ahora, sino en menos turistas que se gasten más dinero y sobre todo en ampliar hacia el interior. La mayor parte del país solo recibe turistas nacionales. A pesar del incremento del turismo rural, la ocupación media anual es del 19% (30% contando los fines de semana), lo que hace que el turismo no sea aún un motor de la economía de interior, según Joseba Cortázar, de Top Rural.

La costa española está masificada mientras se habla de la «España vaciada» del interior. La pervivencia de espacios naturales sanos y ricos en biodiversidad son el reclamo perfecto en una Europa occidental que, como hemos dicho, ha arrasado con gran parte de su riqueza natural. Si, por nuestra situación geográfica privilegiada, contamos con el sol y la playa que son la envidia de otras zonas del planeta, todavía podemos salvar unos espacios naturales que también lo son.

Pero debemos aprender de los errores pasados. El turismo de sol y playa produjo una masificación urbanística sin control, la destrucción de playas y dunas o la contaminación de espacios naturales como la Manga del Mar Menor. La potenciación del turismo verde debe hacerse bajo la premisa de la sostenibilidad. Debe apoyarse en el respeto y las buenas prácticas, por lo que debe regularse bien, poniendo el foco en que sea rentable y sostenible. Debe buscarse un modelo que no dependa tanto de la temporalidad y pueda mantenerse durante todo el año, de forma que se evite la masificación en épocas concretas.

Esta regulación puede incluir perfectamente la limitación de visitantes en ciertas zonas de especial protección, como ya ocurre con las Reservas de la Biosfera, o la obligación de guías para poder entrar en zonas especialmente delicadas. Estas normas lo único que hacen es dar valor a lo que el turista está visitando, creando una experiencia que se perciba como más exclusiva y donde se inculque también el respeto a la naturaleza.

La caza debe regularse también y convertirse de verdad en un apoyo a la sostenibilidad del territorio, penalizando más severamente ciertas prácticas en la gestión de los cotos que ponen en grave peligro la biodiversidad de nuestros recursos naturales, como el control de depredadores, la caza ilegal, los cebaderos artificiales, la suelta de herbívoros procedentes de granjas cinegéticas o el vallado de las fincas que impide el movimiento natural de los animales.

Conclusiones

El Gobierno socialista de Pedro Sánchez, en el 2018, creó el Ministerio para la Transición Ecológica, poniendo al frente a Teresa Ribera, persona con larga trayectoria en diferentes cargos relacionados con el cambio climático, lo que parece indicar que es un tema central en la política del Gobierno.

Por otro lado, el partido Más Madrid, de Íñigo Errejón y Manuela Carmena, presentaron en su campaña a las elecciones autonómicas del 2019 el Plan V, un proyecto muy ambicioso que recoge diferentes objetivos sobre movilidad sostenible, energía limpia, economía circular y que, por primera vez, plantea una serie de objetivos para convertir el cinturón sur de la provincia en el eje de la innovación verde, uniendo investigación, educación y empresas.

Está bien, pero la conversión del modelo productivo del país no puede ser obra de un partido político, porque son cambios a largo plazo. Es necesario que los grandes partidos miren hacia delante y dejen de pensar en su futuro para empezar a pensar en el de todos. Para eso hay que trabajar en diversos puntos:

  • Reestructuración del modelo energético español y cambio de la legislación, con el objetivo puesto en reducir nuestra dependencia del exterior y conseguir cubrir el 90-95% de nuestras necesidades con energías renovables en el 2050.
  • Políticas de mejora de eficiencia energética de edificios e industria.
  • Apuesta seria por la I+D+i.
  • Ley nacional de medio ambiente que apueste claramente por la conservación de la fauna y flora como recurso estratégico del país.
  • Regulación del turismo rural y de observación, para preservar los recursos y no caer en los errores cometidos en el turismo de sol y playa.

Con ello podemos conseguir:

  • Reducción de la importación de recursos y de energía desde otros países.
  • Reducción del coste de la energía y de la factura al consumidor final.
  • Reducción del coste de la energía para las empresas, lo que puede incentivar la inversión extranjera.
  • Aumento de puestos de trabajo directos e indirectos relacionados con la energía verde. Empleos que son cualificados y no sujetos a la temporalidad.
  • Aumento de los ingresos nacionales en caso de conseguir patentes que paguen otros países.
  • Reducción de los gastos nacionales por el uso de patentes propias.
  • Crecimiento del turismo hacia el interior, descongestionando algunos puntos de la costa y creando puestos de trabajo más estables y menos sujetos a la temporalidad.
  • Devolver la vida a muchos pueblos de esa «España vaciada», descongestionando también, en parte, la superpoblación que sufren algunas grandes ciudades.
  • Aumento de la agricultura y ganadería de proximidad, creando empleos y vida en las zonas rurales.

El Congreso de los Diputados debe ser un lugar donde se discutan los grandes asuntos de Estado y esto lo es. El cambio de modelo no está tan lejos, no es el futuro, sino el presente, y ya no tenemos la opción de llegar 100 años tarde como con la Revolución Industrial. En este mundo globalizado, vamos a tener que realizar el cambio, pero podemos hacerlo a última hora y dependiendo de los demás o preparados y liderando el cambio. Todavía estamos a tiempo.

Webgrafía

El independiente.com. Multas millonarias por el recorte a las renovables:

https://www.elindependiente.com/economia/2018/09/21/espana-se-enfrenta-a-pleitos-por-15-000-millones-por-el-recorte-de-rajoy-a-las-renovables/

El independiente.com. España multiplica por siete las inversiones en renovables en el 2018:

https://www.elindependiente.com/economia/2019/01/17/espana-multiplica-siete-las-inversiones-renovables-6-800-millones-2018/

wikipedia.org. Economía de Costa Rica:

https://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_Costa_Rica

Instituto Costarricense de Turismo. Aportación del turismo al PIB del país:

https://www.ict.go.cr/es/noticias-destacadas-2/1358-industria-tur%C3%ADstica-aporta-6,3-del-pib-a-la-econom%C3%ADa-de-costa-rica.html

Tele13. El plan de Costa Rica para convertirse en la primera economía verde de América latina:

https://www.t13.cl/noticia/tendencias/bbc/cambio-climatico-el-revolucionario-plan-de-costa-rica-para-convertirse-en-la-primera-economia-verde-de-america-latina

Expansión. ¿Podría abastecerse el mundo solo con energías renovables?:

http://www.expansion.com/empresas/energia/2015/07/25/55a8cddd46163f5c048b4582.html

El País. Entrevista al presidente de Iberdrola:

https://elpais.com/economia/2018/09/24/actualidad/1537811171_342906.html

Manuel Montes. Mapa de la investigación en energía en España:

http://www.energia2012.es/sites/default/files/Mapa%20de%20la%20investigaci%C3%B3n%20en%20energ%C3%ADa%20en%20Espa%C3%B1a.pdf

DEF online. Riqueza natural:

http://defonline.com.ar/informe-planeta-vivo-2010-riqueza-natural-4/

eldiario.es. El turismo español corre el riesgo de morir de éxito:

https://www.eldiario.es/economia/Turismo-llegadas-viajeros-vuelos_0_632386881.html

BBC news. Turismofobia: Barcelona y otras ciudades en pie de guerra contra el turismo de masas:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-40107507

Mas Madrid. Plan V:

https://planv.masmadrid.org/

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Bloguero y divulgador de temas de naturaleza.

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